Pasé dos días completos pensando cuál era el mejor movimiento a dar. Y sí, fue demasiado tiempo, quizás si hubiéramos hecho algo antes todo hubiera salido mucho mejor, pero lo que pasó, pasó, no nos queda de otra que hacerlo con lo que tenemos y esperar el mejor resultado.
Son las 6 de la mañana y voy en dirección a la sala de juntas para una reunión que yo misma convoqué.
Veo los pasos que doy sobre mis tacones blancos y escucho el retumbar mientras mi aproximación está cada vez más cerca de