95. Estoy acá.
El trayecto hasta el hospital se convierte en una línea continua donde cada segundo se estira con una intensidad que Silvia siente en el pecho, mientras las luces de la ciudad pasan rápidas al otro lado de la ventanilla y su mirada permanece fija sin realmente registrar nada, porque su mente corre más rápido que el auto, reconstruyendo escenarios, imaginando resultados, buscando una respuesta que todavía no llega, y el nombre de su madre se repite una y otra vez como un ancla que no le permite