94. Te levantaste temprano.
La mañana llega con una claridad que entra sin pedir permiso por los ventanales, marcando el inicio de un día que Silvia percibe distinto incluso antes de abrir los ojos, como si su cuerpo hubiera registrado durante la noche que algo en su entorno cambió de forma sutil pero constante, y al moverse entre las sábanas encuentra a Adrián todavía dormido, con el rostro relajado y el brazo extendido hacia el espacio que ella ocupaba hace unos segundos, un gesto simple que le arranca una leve sonrisa