58. Días que pesan más que el tiempo.
La semana avanza con una rutina que no se organiza por horas sino por urgencias, y cada día empieza en el hospital con la luz fría de los pasillos reflejada en los pisos impecables, sigue en casa entre silencios que se llenan de preocupaciones que nadie dice en voz alta, y termina en calles donde camino sin detenerme, dejando currículums, preguntando, insistiendo, sosteniendo una búsqueda que se vuelve cada vez más urgente a medida que el dinero del préstamo se transforma en una cuenta regresiv