36. El punto donde todo se expone.
La pantalla oscura frente a nosotros marca un límite que se siente más real que cualquier palabra, porque ver el sistema central bloquearse justo cuando seguimos el rastro confirma que alguien no solo interviene desde adentro, sino que también controla el momento exacto en el que nos deja sin herramientas, y mientras sostengo la mirada fija en ese reflejo apagado, siento cómo la presión se instala en el pecho con una claridad que no permite distraerse.
Adrián se queda quieto un segundo, con las