33. Bajo la piel del caos.
La oscuridad cae de golpe sobre el subsuelo técnico y mi cuerpo reacciona con una alerta inmediata que se instala en el pecho con una claridad incómoda, porque perder la luz en ese punto no se siente como una falla aislada sino como una jugada calculada, y mientras mis ojos intentan adaptarse al nuevo entorno, el sonido de pasos rápidos resuena en el espacio, marcando una dirección que alguien conoce mejor que nosotros.
—Se mueve hacia la salida lateral —dice Martín con una voz firme que mantie