32. La línea que arde bajo la superficie.
El video sigue activo en mi mente mientras sostengo el celular con una firmeza que apenas contiene el pulso acelerado, porque la imagen de ese hombre accediendo a un panel restringido abre una dimensión distinta dentro de todo lo que ya venía ocurriendo, y mientras levanto la vista hacia Adrián encuentro en su expresión una concentración absoluta que reemplaza cualquier resto de cercanía, como si cada impulso anterior se replegara frente a una amenaza que exige claridad total.
Camino hacia él s