Perspectiva de Cloe
El agua de la ducha caía sobre mis hombros con una fuerza que buscaba arrancarme la piel, pero no era suficiente. Por más que frotaba mi cuerpo con la esponja y el jabón de lavanda, seguía sintiendo el rastro de Michelle sobre mí. Me sentía sucia. Me sentía... infiel.
Esa palabra golpeaba mi mente con una ironía cruel mientras me envolvía en el albornoz de seda. Se supone que Michelle es mi esposo. Se supone que lo que pasó en el hotel fue el cumplimiento de mis votos matrim