Perspectiva de Cloe
El salón de baile del Palazzo Serbelloni resplandecía bajo la luz de mil velas y lámparas de cristal de Bohemia. El aire estaba saturado con el aroma de los perfumes caros, el champán añejo y la hipocresía que solo la alta sociedad milanesa sabía destilar. Yo caminaba del brazo de Michelle, sintiendo el peso del vestido azul noche que él había elegido. La seda era pesada, fría contra mi piel, y el corte conservador me hacía sentir como una virgen de altar, una imagen que con