Capítulo 21: El Beso de la Venganza
El rugido del motor de mi deportivo era lo único que lograba acallar los latidos desbocados de mi corazón. Conducía como un poseso por las calles de Milán, esquivando coches y saltándome semáforos, con la vista fija en el taxi que transportaba a Cloe. A través de la luneta trasera, podía ver el contorno de su cabeza, rígida, sin mirar atrás ni una sola vez.
—¡Detente, maldita sea, Cloe! —grité al volante, golpeándolo con la palma de la mano.
Le hacía señales d