El aire en el "Obsidian" era una mezcla densa de perfume caro, ginebra premium y el bajo constante de una música que retumbaba en el pecho como un segundo corazón. Dominic estaba sentado en la zona VIP, con la camisa desabrochada hasta la mitad y una copa de cristal de roca en la mano. El ámbar del whisky era lo único que parecía brillar en la penumbra del reservado.
—¡Vamos, Russo! No has tocado tu trago en veinte minutos y tienes cara de estar planeando un funeral en lugar de celebrar tu libe