Perspectiva de Dominic
Dos semanas.
Catorce días en los que la mansión Russo se transformó en un laberinto de habitaciones cerradas y encuentros evitados. Cloe se había convertido en una sombra que solo aparecía lo estrictamente necesario: bajaba a comer, mantenía la mirada fija en su plato vacío y volvía a encerrarse en su alcoba antes de que Michelle o yo pudiéramos siquiera pronunciar su nombre. El silencio en las cenas era tan espeso que podías sentirlo en la garganta, una asfixia constante