El Diario de una Sombra
Perspectiva de Dominic
La casa estaba sumida en un silencio sepulcral, ese tipo de silencio que solo habita donde las almas han sido arrancadas. Mis manos, aún vendadas y temblorosas por la fiebre de la infección y el agotamiento, temblaban al sostener el libro. Era un diario de cuero, desgastado en los bordes, con la marca de haber sido abierto y cerrado miles de veces.
El olor... todavía conservaba un rastro tenue de su perfume: jazmín y algo más, algo que ella llamaba