Desde la ventana de mi cuarto observo como las sombras de la arboleda se alargan debido a que el día se apaga más temprano de lo normal gracias a la intensa tormenta. Las luces se encuentran apagadas y los rayos y relámpagos iluminan el lugar dibujando siluetas que algunos llamarían espeluznantes, pero que a mí me resultan divertidas. La oscuridad no asusta a los monstruos y yo soy una bestia infernal, así que no hay nada a lo que deba temer.
—¡Nicky, tienes visitas! —escucho los gritos de mi m