Por enésima vez Melody mordisquea sus uñas, está pie en el extremo opuesto de la cama observando como Aaron revisa la cicatrización de mis heridas, mientras me encuentro sentada con mi brazo izquierdo descansando sobre mi cabeza y el torso completamente desnudo para facilitar su trabajo.
—Sí continúas así te quedarás sin dedos —menciono, mirando a mi amiga de soslayo.
—Es que no puedo evitarlo —empuña sus manos con furia—, de sólo pensar lo que ese idiota te hizo… ¡Aaahhh! —Grita con frustraci