¿Cómo me encontró?
Mis ojos fueron de un hombre a otro. Padre e hijo. Tan distintos físicamente, pero con un odio mutuo que compartían.
Era imposible que sospechara que justamente estaba en esta cafetería a pocos metros del centro de migración. Porque en primer lugar, juré no volver a poner un pie en uno de esos asquerosos lugares en mi vida. Y aún así, había logrado rastrearme.
Sus ojos verdes recorrieron el lugar hasta que por fin cayeron sobre mí, en la mesa de la esquina. No hubo sorpre