Cuánto me gustaba comer manzana. Era mi fruta favorita, pero en estos momentos, me desangraba. Y no era a causa del bebé, sino del individuo detrás de mí. Inclusive ahora, en el comedor, estando segura entre estas cuatros paredes, él estaba insistentemente detrás de mí, fingiendo hacer su labor de guardaespaldas.
Estos últimos días prácticamente ha pisado mis talones de lo cerca que ha estado y cuando me quejé, me dijo que era una orden de Connor. Era tan irónico que el mensaje que le dejé en