León no recordaba haberse sentido así, quería gritar y obligar a Gabriela a retractarse. Después de sus fatídicas palabras, no había pensado, había actuado por inercia, su salvaje yo interior había guiado sus actos, sus manos habían bajado a su cintura y levantándola del suelo la había llegado a la cama en dos segundos y la había dejado allí con leve brusquedad.
Por muy salvaje que fuera, no se la había echado al hombro como le hubiera gustado, no quería provocarle dolor en su herida. No la hab