Gabriela había logrado llegar al balcón sin llamar demasiado la atención. La fiesta seguía siendo un éxito total y todos se la estaban pasando demasiado bien como para prestar atención a nada más que a divertirse. Había abierto las puertas y cerrado con cuidado detrás de ella. Enseguida estas se habían abierto y Gaby volteó esperando encontrar a un guardaespaldas, pero era León.
Definitivamente quiero estar sola.
No lo parecía cuando bailaste una y otra vez. –le reprochó.
¿Con que motivo iba a