29. Alessandra
Llego a casa de Bruno. Ha pasado tiempo, pero todo sigue igual. Me siento algo rara. Mi pequeña dormía en mis brazos mientras Bruno trae las maletas.
—Te quiero mostrar la habitación que he preparado para nuestra hija —me dice Bruno.
Sigo sus pasos hasta que llegamos a una puerta rosa. La abre y se mueve a un lado dejándome pasar.
La palabra hermosa resplandecía con lucesitas. Todo era decorado en tonos rosa y blanco. Las paredes contenían grandes mariposas. Tenía una cama pequeña a juego con