27. Keira
Un golpe profundo en la puerta me despierta. Miro el reloj, son apenas las doce.
—¿Quién es? —pregunto.
—Ábreme —contesta Aiden.
—¿Qué quieres Aiden?. Deja el drama.
—Ábreme —vuelve a mandar.
—No voy a abrir, así que márchate.
—Keira, ya me conoces, no juegues con mi paciencia.
—No Aiden, no juegues tú con la mía.
Me voy a mi habitación, cierro hasta la puerta. No quiero escucharlo. Espero veinte minutos, en esos veinte minutos no logro dormir. Vuelvo a la sala, al parecer ya se ha marchado. Re