Mundo ficciónIniciar sesión—Así que volvió el hijo pródigo.
—Volvió por quién llorabas —rio— a poner orden para que no hagas huevadas.
Después de mirarse, midiéndose con la mirada, finalmente ambos chicos chocaron las manos y se recibieron efusivamente. Eran las seis de la mañana, por lo que antes de comenzar las clases, hablaron largo y tendido sobre las novedades que acontecieron los días que Emilio estuvo ausente, aq







