Avery despertó desconcertada y sin saber dónde se encontraba. Parpadeó varias veces seguidas, acostumbrando sus ojos a la radiante luz del sol que se filtraba por la ventana y golpeaba en su rostro. Se estiró y el dolor que sintió en su cuerpo, en especial en el medio de sus piernas, le trajo recuerdos de la noche anterior.
Quedó sentada de un solo movimiento en la cama, mirando a su alrededor con los ojos bien abiertos y el corazón latiendo con mucha fuerza. Estaba sola en medio de la gran ha