Avery se sentía nerviosa, pero los padres de Jeray la estaba tratando muy bien, preguntándole cosas irrelevantes y contando una que otra anécdota de sus hijos.
Ellos parecían una familia perfecta; unos padres enamorados y que estaban orgullosos de sus hijos, y unos hijos ejemplares, responsables y amables. Pero sabía que guardaban su propio dolor en el antaño y, luego de todo lo que tuvieron que pasar, en ese momento solo les quedaba ser felices.
La cena llegó minutos después y Jeray le sirvió