Salió del pasmo minutos después y se limpió las lágrimas que estaban al borde de sus ojos. No le daría el gusto a esa desgraciada de llorar, no dejaría que la afectara con sus palabras por más certeras que fueran.
Se acercó al espejo y vio su mejilla. Estaba roja y se veía con claridad la marca de su mano en su piel. La furia volvió a dominarla y se cubrió esa parte de su rostro con su cabello, pensando en que me hubiese devuelto el golpe a esa maldita, pero ella no le dio tiempo ni de reaccion