AVERY
La sorpresa aumentó en cuanto entramos a una zona bastante bonita y elegante hasta un edificio demasiado alto. Tanto Luca como yo estábamos demasiado sorprendidos para decir palabra alguna, y si mi hermano me llegaba a preguntar sobre cómo había conseguido aquel lugar, no tenía ni la menor idea de qué responderle. La sola recepción del edificio era enorme y bonita, con sillones de descanso que no disimilaban en absoluto la elegancia.
Jeray nos guio al ascensor y el silencio se agudizó. M