Muda. Me quedo absolutamente muda, mi cerebro parece haber regresado de imprevisto y ahora tengo miles de pensamiento girando por mi mente sin orden alguno.
Derek continúa viéndome con atención, él está… Oh dioses él está esperando que diga algo. Mi boca empieza a abrirse y cerrarse y nada sale de ella. La sonrisa en el rostro del castaño se hace más grande y cuando creo que es una humillación total, la voz eufórica de Mei llega a mis oídos como una plegaria.
―¡Llevamos media hora esperándolos…