Nunca en mi vida pensé que un partido de basquetbol pudiera ser tan emocionante. No recuerdo ya cuantas veces he estrujado sin piedad el brazo de Derek o he aventado el cartel al suelo cuando uno de esos mastodontes ha tirado al suelo a Luke o Nate. Incluso Derek se encuentra ahora de pie y gritando con emoción todas las palabras desagradables aceptadas por la RAE y dirigiéndolas al árbitro. No puedo creer que nunca antes haya disfrutado de algo como esto. Mis ojos se encuentran en la cancha si