Consigo salir de la cafetería y empezar a caminar sin rumbo por los pasillos; lo único que quiero hacer es desaparecer, alejarme completamente de la vista de todos. Quiero estar en mi casa, hundida en mi cama y poder dejar salir mi frustración y de paso las lágrimas que me han estado picando en los ojos. Pero no lo hago. No lo hago por dos razones: la primera, porque eso es justo lo que desea quién quiera que sea que está detrás de esto, quiere verme derrotada y rota, y no pienso darle esa sati