Llego tarde a la clase de arte contemporáneo, porque me toma más de lo previsto el reponerme y armarme de valor para salir del baño, y también porque no quería ver a nadie. Si llegaba como estaba a la clase lo más probable es que hubiese explotado y armado una escena delante de todos. Así que el retraso es lo que menos me importa ahora mismo.
―¿Puedo pasar? ―El profesor tiene los ojos clavados en mí, antes de desviarlos al reloj de la pared, y enarcar una ceja en mi dirección.
―Viene con quince