La inquietud está haciendo estragos en mi interior, no puedo dejar de pensar en las palabras de Malcom. Me siento estúpida por no haberlo deducido por mí misma, a fin de cuentas nadie mejor que yo sabe de lo que él es capaz. Ahora solo puedo rezar porque todos estén bien.
Vuelvo a marcar el número de Derek esperando que esta vez me conteste. Un pitido… Dos pitidos… Tres… Correo de voz. Un gruñido de frustración sale de mi garganta y puedo ver cómo Malcom me mira de reojo.
—Ya estamos aquí —anun