DEREK
El viaje en coche a la casa de Gabriel se pasa volando y en menos de diez minutos ya nos encontramos atravesando a toda prisa el jardín hasta llegar a la puerta principal; toco con insistencia el timbre y en segundos la puerta es abierta y la imagen de un ojeroso Peter Blanchett nos recibe. El hombre no se sorprende ni siquiera un poco de encontrarnos a los cinco en el porche de su casa, en cambio se hace un lado y nos invita a que entremos.
Una vez dentro, el papá de Gabriel nos guía por