Mundo ficciónIniciar sesiónAlexander no pudo creer lo que acababa de escuchar, ¿Cómo esperaba que reaccionara a lo que le estaba pidiendo? Desde que había conocido a Tara, el club Rojo había pasado al olvido, se había casado y no tenía la intención de regresar a las sumisas, al sexo duro, a los látigos ni fustas, ¿Pero es que alguien le estaba lavando el cerebro a su esposa?
—No, Tara. —Tara presionó sus labios, pensó que el darle el plus a su







