Mundo de ficçãoIniciar sessãoMiré el reloj sobre la mesita de noche y suspiré. Faltaba poco para amanecer y temía lo que la luz del sol traería. El cuerpo de Lucciano estaba pegado a mi espalda, con su mano rodeando mi cintura, apretándome a él, como si temiera perderme.
Me reconfortaba sentir su cuerpo junto al mío, calentándome y protegi&ea







