Capítulo 28
Abrí mis ojos lentamente, somnolienta y arrugando la nariz por el intenso olor a alcohol. Lo primero que vi fueron dos cabezas borrosas justo sobre mí que poco a poco se aclararon para revelar el rostro preocupado de Lucciano y a Doc sonriendo.

-¿Qué pasó? -pregunté alejando el algodón de alcohol que tenía sobre mis labios.

-Te bajó la tensión -explicó Lucciano.

-Así es, pero ya estás bien. Supongo que no esperaban esa noticia -comentó.

-No -contestó Lucciano muy secamente.

Me costó unos segundo
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