Abrí mis ojos lentamente, somnolienta y arrugando la nariz por el intenso olor a alcohol. Lo primero que vi fueron dos cabezas borrosas justo sobre mí que poco a poco se aclararon para revelar el rostro preocupado de Lucciano y a Doc sonriendo.
-¿Qué pasó? -pregunté alejando el algodón de alcohol que tenía sobre mis labios.
-Te bajó la tensión -explicó Lucciano.
-Así es, pero ya estás bien. Supongo que no esperaban esa noticia -comentó.
-No -contestó Lucciano muy secamente.
Me costó unos segundo