Cualquier duda o intriga que Dima pudo haber sentido fue respondida casi de inmediato, pues el sueño se quebró una vez más.
El entorno cambió de forma tan brusca que, si hubiera estado despierto, habría sentido náuseas, porque en el mismo instante en que Vladimir salía de la mansión Bach arrastrando a Luis Ledesma hacia su destino, la premonición de Dima se desvió, como si alguien hubiera tomado un hilo del tiempo y lo hubiera jalado en otra dirección.
No supo decir cuánto tiempo pasó entre una