8 Despertar.
Vladimir despertó embriagado por el suave perfume que envolvía en sus sábanas, su brazo automáticamente tanteó a un lado de su cama, y al descubrir que estaba vacía y fría su mano se cerró sobre las sábanas, mientras ahogaba un gruñido con el rostro sobre la almohada, el sol calentaba su espalda, pero más se calentaba su sangre ante la osadía de Lucya de haber huido de él.
Apenas giró un poco el rostro, sabía que si salía a buscarla en ese momento nada bueno resultaría, pues a lo largo de esos