21 Amor.
La mansión con la que se encontró Lucya, no le intimidó, claro que no podía decir lo mismo de las personas armadas que se movían a su alrededor, nada de aquello se parecía al clan Neizan eso estaba más que claro
—Órga, qué alegría verte por aquí. —saludo efusivamente una mujer pelirroja mientras que Vladimir besaba sus manos.
—Tía Majo, en verdad te debo una disculpa por tenerte tan abandonada, permite que te presente a Lucya.
—¿Conque ella es? —rebatió la mujer con cierta tonalidad en su voz,