— ¿Qué ha pasado entre tú y Thomaz? — preguntó Christian al entrar en el coche.
Me quedé quieta un instante con el cinturón en la mano, mirando mi regazo mientras intentaba ordenar mis pensamientos.
— Yo… no pasó nada — dije, vacilando. — Es solo que… ya te dije, me recuerda a alguien que me hizo daño.
Ajusté el cinturón, respiré hondo y arranqué despacio.
Christian seguía mirándome.
— Pero él te mira como si te conociera… — insistió, con esa voz baja pero firme que dejaba claro que no me creía