98. PROMESA.
POV. DAN.
No, definitivamente no estaba muerto.
¿Por qué?
Tal vez un milagro, tal vez tenía más cosas que hacer, tal vez merecía una oportunidad con mi hija, tal vez Sam podría perdonarme y Lucía también.
Sin embargo cuando abrí mis ojos no había nadie en la habitación.
Mis padres vinieron varios días después.
Un poco cansados y aturdidos, me habían estado cuidando de día y de noche y aunque yo no podía creerlo, Sam también.
Sí, de alguna forma ella logró perdonar todo lo que le hice pasar y B