86. DE REGRESO.
POV. SEBASTIÁN.
— ¡VAMOS, TENEMOS QUE SALIR DE AQUÍ! — El grito de Kalila fue lo único que me llegó y yo estaba gritando para ese momento.
Más bien eran aullidos cargados de dolor, las lágrimas parecían limpiaban la sangre de mi rostro, mis manos que estaban atadas temblaban, mi cuerpo se estaba sacudiendo por el llanto.
El lugar de repente quedó en silencio, afuera ya no se escuchaba nada y yo me sentí perdido.
Mi Lucía no estaba, el amor de mi vida, la mujer por la que lo di todo, la mujer po