Aurora quería que esa noche fuera especial. Se había bañado con calma, disfrutando del agua caliente que relajaba cada músculo de su cuerpo. Luego, aplicó con delicadeza sus cremas favoritas, aquellas que siempre le dejaban la piel suave y con un aroma dulce que a Álvaro le encantaba. Sabía que él la deseaba, lo veía en su mirada cada vez que la observaba con anhelo, pero también notaba su contención, su miedo a presionarla después de la cuarentena.
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Cuando se puso aquel camisón de encaje,