Los días pasaron, y finalmente llegó el momento en que Aurora y Juana pudieron regresar a casa. El hospital había sido un refugio de cuidados y vigilancia, pero no había nada como el calor del hogar para comenzar esta nueva etapa en sus vidas. Álvaro se aseguró de que todo estuviera listo, que no faltara nada para la comodidad de ambas.
Cuando el médico le dio el alta a Aurora, Álvaro sintió un alivio inmenso. Sabía que su pareja porque eso eran y muy pronto le pediría que fuera su esposa, su