El nacimiento de Juana
Aurora despertó con una extraña sensación en el bajo vientre. No era dolor, pero tampoco era algo común. Era como una presión leve, como si su cuerpo le estuviera avisando que algo estaba por suceder.
Se acomodó en la cama, tratando de ignorarlo, pero unos minutos después sintió una punzada más intensa que la hizo tomar aire bruscamente. Sabía que las contracciones podían durar horas antes de volverse regulares, así que decidió no alarmarse.
Con calma, se sentó en la cama