Mundo ficciónIniciar sesiónSabía que Cristal no respondería al primer tono; a esta hora, estaba ocupada con sus diseños, en ese pequeño mundo que le pertenecía por completo y donde creaba obras que solo ella podía imaginar. Tres tonos después, su “amore” resonó en mi oído como una caricia.
—Gerónimo, ¿estás bien? Te escucho raro —dijo su voz calmada y preocupada, justo lo que necesitaba en ese momento.






