Mundo ficciónIniciar sesiónRetrospectiva
Salgo del hotel y, al llegar a mi auto, meto los folletos que obtuve de la señora Lena en bolsas de nylon. Luego, contesto mi teléfono, que suena.
—¡Colombo, te quiero aquí en este instante! —escucho a Romano gritándome al otro lado de la línea. Con tantas cosas en la cabeza, se me ha olvidado ir a resolver el asunto de mi hijo. Y ahora Rossi se fue con Fabrizio a Palermo.—Romano, ahora mismo no puedo i






