Mundo ficciónIniciar sesiónMe escondo detrás de un pedazo de pared, sin dejar de apuntarle; ella a su vez me apunta. Los otros dos hombres se han retirado a esconderse detrás de escombros en el piso, con sus armas listas contra mí. Los del closet les apuntan, pero no toman partido todavía; solo la miran a ella y a mí.
—¡No te lo llevarás! ¡Primero tienes que matarme! Eso no te va a resultar tan fácil, impostora —digo y le disparo, haciendo que se aleje del cuerpo inerte de Gerónimo. —¿A quién llamas imposto






