150. CONTINUACIÓN
Gerónimo, sabiendo que había ganado más que la aprobación de su tío, se sintió renovado y listo para enfrentar cualquier desafío que viniera en su camino. Por eso tomó aire y le contestó:
—Como le conté, ella tenía un nombre falso en América, con el que nos casamos, y sus padres la volvieron a inscribir con su nombre real. Debemos casarnos con ese ahora —explicó, con la esperanza de que lo ayudara a hacerlo.
—Entiendo —dijo Fabrizio, sentándose frente a su sobrino—. ¿Qué pinta Luciano en to