Mundo ficciónIniciar sesiónAl bajar, Coral vio a Vicencio apoyado contra su auto, vigilante y alerta como siempre. Él apenas giró el rostro al verla, reconociéndola con un leve gesto de respeto. Sin emitir palabra alguna, ella ocupó el asiento del conductor, y él rápidamente se ubicó en el auto que solía seguirla como una sombra. Esa rutina, aunque tranquilizadora, también la asfixiaba.
Cuando llegó a su casa, estacionó en el garaj






