Cap:44. Invitado inesperado.
Los fuertes brazos del depredador estaban cruzados sobre su escultural torso en señal de enojo y protesta, no quería que su delicada presa fuera a la casa de esas serpientes venosas que tenia por familia.
--Deja de estar enojado, te prometo que me cuidare—persuadía la presa suavemente.
--Si sabes que me enoja, ¿Porqué insistes en ir?—reclamo Daniel enojado.
Rouss lo miró con ojos de cachorros suplicantes al tiempo que colocaba un hermoso puchero en sus labios, sabía que cuando obtenía esa apari